En camino
Querida Lidy,
Hay todo un mundo invisible que se está hundiendo bajo mis pies. Las montañas se mueven, se derrumban — montañas milenarias, espirituales. Da vértigo: el camino se está abriendo.
A lo lejos, la llamada. Algo me llama desde más allá del horizonte, como cuando era pequeña y lo había olvidado todo. El instinto vuelve a tomar el control, susurra de nuevo, guía mis gestos, lleva mis manos. Siento un hilo invisible que me tira suavemente del pecho, que me devuelve a mi yo de antes, el intacto. Al otro extremo del hilo, el yo que está por venir. El yo que quiero construir.
Hay un espacio y tiempo en el que estos dos mundos se unirán.
El arte, la pintura, los caballos, la playa, los atardeceres en los pueblos, la lectura, los viajes.
Y el futuro, la moto, la soledad — domesticada, por fin, mía — los libros, la escritura. La seguridad. La independencia, construida. Piedra a piedra.
Un verano. Un verano para abandonar el camino de siempre, ese que duele, ese que conozco demasiado bien. Un verano para estar sola, comprender, perdonar. Crear. Escribir, saldar las deudas que tengo conmigo misma y, día tras día, volver a empezar.
El yo de antes y el yo con el que sueño, caminando de la mano hacia el sol. Estamos cerca. Puedo sentirlo. —
♡

