“Ser artista significa:
no calcular ni medir; sino madurar
como el árbol
que no apremia su savia
y se mantiene firme,
en las tormentas de primavera,
sin temor a que no llegue el verano.”
— Rainer Maria Rilke
El después
Las estrellas nacen de su propio colapso. Habrá que recordar esta frase. Nos será útil más adelante. Entonces sucede. Un día, así, sin más. Ya sea por elección propia o porque la vida así lo ha decidido. De repente, todo lo que conocíamos (…)
La memoria del agua
El día del suceso (es decir, del trauma), es como si una parte del alma se escapara del cuerpo. Esa parte que hay que mantener intacta. Esa que aún sonríe en las fotos de la infancia. El suceso puede adoptar cualquier forma: un accidente, una llamada telefónica fatídica (…)
29 Langthorne street
Sentada en el aeropuerto, decidí que no habría más Evas. Todas las versiones de mí que habían existido habían sido robadas, destruidas o corrompidas. Así que buscaba una nueva identidad. Tenía tiempo por delante y, como ya no existía, me parecía el momento ideal. (…)
El día después
El horror del acto es que lo había preparado todo. La mochila, lo imprescindible, el pasaporte. Unos días después me esperarían en el aeropuerto. En aquel momento decisivo, sólo había visto dos finales posibles a esta historia: escaparme o morir, y elegí ambos. Me fui matándole a ella, la Eva que todos (…)
De qué hablan las mujeres entre ellas
Lo recuerdo. Fue el libro que lo empezó todo. La paranoia, la huida, el vagar de un extremo a otro de la ciudad... Era el libro. (…) Por curiosidad, lo abrí. Pensé que no habría ningún daño en hojearlo. Pues me equivoqué.
El vagar de los grandes días
Es culpa mía. Había establecido hace tiempo, que cuando las cosas se pondrían feas, simplemente me aislaría del resto del mundo. ¿Te acuerdas? De pequeña lo llamaba «extinción». (…) Pero tengo miedo. Creo que me he quedado bloqueada, Lidy. No consigo salir de este estado. (…)
“El verano llega. Pero solo llega a los pacientes,
que están ahí como si tuvieran la eternidad ante ellos
tan libres de cuidado y serenos.
Lo aprendo cada día, lo aprendo con el dolor,
por el que estoy agradecido:
¡la paciencia lo es todo!

