La vida de artista
14 de abril del 2026 —
(… Tras una larga conversación con mi diario, Lidy, y entonces:)
Lo cual nos lleva al grano de lo que quería contarte. Este mes, con todos los avances que he logrado en terapia, he decidido «dejar de esperar», tomarme la vida en serio y lanzarme a por ello. Así que decidí hacer ese gran pedido a Vistapr… (que llevaba posponiendo desde el año pasado) para montar mi tienda online. Y había pasado el mes trabajando en mi blog, así que estaba taaaaan preparada. Y hoy, por fin, he recibido las bolsas de tela…
Pues son horribles. Espantosas, y no fui al Cottolengo: en su lugar, me pasé la tarde discutiendo con ese cretino del servicio de atención al cliente solo para que, al menos, me diera un vale, algo para arreglar todo esto. Pero parece que tampoco se me da muy bien negociar, porque me volverá a contactar por correo electrónico después de haber hablado de mi caso con la administración.
¿Lo peor de todo? Creo que todos mis pedidos van a salir así. Probablemente las tazas no tengan el formato de imagen adecuado, así que seguramente saldrán borrosas o con poco color, y las postales… seguramente también quedarán apagadas (no sé cuánto tengo que aumentar la saturación antes de imprimir).
Pero pensar que me he gastado el sueldo de abril en esto... Una auténtica locura.
De repente, me sentí muy tonta. Porque, por si fuera poco, no me detuve ahí. Me pasé la tarde con ello. Printf…, Gelat…, Shopify… Busqué alternativas, soluciones. Cualquier cosa para que esta tienda funcionara.
Entonces pensé en el fotógrafo de La vida secreta de Walter Mitty, a quien tanto admiro (interpretado por Sean Penn). Y me dije: ¿te imaginas a ese tipo, en las llanuras de Kazajistán, fotografiando a los tártaros… y vendiendo bolsas de tela por Internet?
O Hemingway, en plena guerra civil, pasando toda una tarde dando vueltas para que las tazas salgan como es debido?
En lugar de dedicarme a escribir artículos bien estructurados y documentados, busco la publicidad. En lugar de salir a la calle a observar el mundo y documentarlo (¡como siempre he soñado!), una vez más… me desviado.
No es Instagram.
No es la sociedad. Soy yo.
No puedo comer, no tengo nada en la nevera, tengo una contractura en el hombro que no puedo curar, cero ahorros y nada en el bolsillo… ¿Para unas bolsas de tela? ¿Y feas, además? Pongo mis últimas esperanzas en el pedido que recibiré mañana… Pero, Dios mío, ¿qué he hecho?
Siento la necesidad de apuntar esto:
14 de abril del 2026
1,47 € en mi cuenta corriente.
120 € en mis ahorros, que me servirán para pagar las facturas del agua, de la luz y del wifi.
Me he comido un cuarto de baguette para cenar, con mayonesa barata.
La casa está hecha un desastre.
Tengo diez bolsas de tela feas y tres cuadros para vender (dos de ellos son copias).
¿Pero aún así? No he dicho mi última palabra. —
♡

