“Ser artista significa:
no calcular ni medir; sino madurar
como el árbol
que no apremia su savia
y se mantiene firme,
en las tormentas de primavera,
sin temor a que no llegue el verano.”
— Rainer Maria Rilke
Por qué cantamos
Éramos más de ciento cincuenta. Me quedo alucinada cuando lo veo, y siempre hay un momento durante el concierto en el que me doy la vuelta. Para mirar. Ciento cincuenta personas, todas igual de voluntarias, que decidieron ofrecer su voz, su corazón, y pensar que merecía la pena. (…)
Cristo, incógnito
Éramos al menos unos sesenta coristas, y siempre es impresionante cuando somos tantos así; el público se engancha enseguida. Pero justo al principio del concierto, un tipo, un sintecho, empezó a meterse en medio, entre el público y nosotros, haciendo gestos raros, imitando la guitarra y cosas así; era un poco incómodo la verdad (…)
Cantando bajo la lluvia
¿La calle? Desierta. Sin embargo, empezando el espectáculo, parece que nuestras voces tienen el efecto de una hoguera en la noche. Automáticamente, la gente se detiene, se acerca (…)
Willy
Viernes, ocho y media, plaza de la Catedral. Está lloviendo. La plaza está desierta; de vez en cuando se oyen los pasos de algún transeúnte resonando en la noche, pero el eco desaparece como un espejismo. Poco a poco, algunas sombras se deslizan (…)
El Cottolengo
Los enfermos, las hermanas y los voluntarios conviven cada día, pues y creo que la palabra que mejor describe esta institución histórica es la alegría de vivir. Aunque el trabajo es duro (…)
Un año más tarde
En este instante, preciosa. En paz. Hace una hora, bajaba del metro y, sudando, meditaba sobre la palabra "agobiada". Me cuesta no dejarme llevar últimamente. Esta noche les mentí a todos. (…)
El globo azul (la historia)
Es difícil ser muy pequeño porque la gente es cruel. «Ves, hijo, le decía un padre a su niño el otro día, mientras los tres esperábamos el ascensor. Esfuérzate en los estudios, si no, acabarás como ella». Oscar Wilde decía (…)
“Historias del gas”
Esta mañana, como empecé en los terrados, no tenía nada con qué escribir y tenía esta ansia de hacerlo. Así que empecé a llamar a las puertas y, en apenas una hora, ya había reunido un buen botín (…)
La chica del gas
Barcelona no es como me la había imaginado. Abarrotada, ruidosa y sin tregua. Pase lo que pase, nunca para. Al salir por la mañana en hora punta, sientes como si te hubiera tragado la bestia. (…)
El después
Las estrellas nacen de su propio colapso. Habrá que recordar esta frase. Nos será útil más adelante. Entonces sucede. Un día, así, sin más. Ya sea por elección propia o porque la vida así lo ha decidido. De repente, todo lo que conocíamos (…)
“El verano llega. Pero solo llega a los pacientes,
que están ahí como si tuvieran la eternidad ante ellos
tan libres de cuidado y serenos.
Lo aprendo cada día, lo aprendo con el dolor,
por el que estoy agradecido:
¡la paciencia lo es todo!

