Violencia matutina
No eres más que una cobarde, oigo decir en mi cabeza. Una cosita muerta al nacer, escondida, sola, acurrucada en su interior. Me río hablando de cosas que no me interesan, (…)
29 Langthorne street
Sentada en el aeropuerto, decidí que no habría más Evas. Todas las versiones de mí que habían existido habían sido robadas, destruidas o corrompidas. Así que buscaba una nueva identidad. Tenía tiempo por delante y, como ya no existía, me parecía el momento ideal. (…)
