Nadie quiere hablar de la guerra
El viento estaba cambiando de dirección. Fue mi padre quien me enseñó a hacer eso: a leer los cielos de montaña en verano. Sigo haciéndolo, por costumbre, y a veces la gente se pregunta por qué de repente me detengo sin decir nada. Miro fijamente al cielo (…)
Violencia matutina
No eres más que una cobarde, oigo decir en mi cabeza. Una cosita muerta al nacer, escondida, sola, acurrucada en su interior. Me río hablando de cosas que no me interesan, (…)
El globo azul (la historia)
Es difícil ser muy pequeño porque la gente es cruel. «Ves, hijo, le decía un padre a su niño el otro día, mientras los tres esperábamos el ascensor. Esfuérzate en los estudios, si no, acabarás como ella». Oscar Wilde decía (…)
